Hay una forma de conocer Cataluña que no pasa por las guías ni por los sitios más fotografiados: seguir el rastro de sus mercados de temporada. Fruta que todavía huele a tierra, quesos que nadie vende fuera de su comarca, el ir y venir de gente que compra lo mismo desde hace generaciones. Coger la moto y perseguir esos mercados, uno detrás de otro, es una de las mejores excusas para salir de Barcelona en verano.

Costa Brava: el ritmo de los pueblos de mar
En la Costa Brava casi cada día de la semana hay mercado en algún pueblo, y eso permite construir una ruta a medida según por dónde vayas pasando: los miércoles toca Begur, los viernes Platja d’Aro, los domingos Roses o Palafrugell. En Torroella de Montgrí el mercado es los lunes, y en l’Estartit, uno de los más concurridos de la zona, los jueves por la mañana.
En verano se suman además los mercados nocturnos, pensados para pasear con calma cuando ya ha bajado el calor: el Món Empordà rota los sábados entre Rupià, Corçà y Torroella de Montgrí con productos de proximidad y ecológicos, y en l’Escala, de julio a agosto, el Riba Market Night llena el paseo marítimo de puestos de artesanía, moda vintage y algún producto de kilómetro cero, con ambiente nocturno hasta la medianoche.
Para moverte entre estos pueblos, con carreteras estrechas y curvas cerca de la costa, una moto ágil como la Honda NX-500 responde mejor que ninguna otra de la flota.

Empordà interior: el mercado como excusa para bajar el ritmo
Si la costa tira hacia el mercado nocturno y el ambiente de paseo, el interior del Empordà invita a lo contrario: llegar de mañana, sin prisa, a un mercado de payés donde el producto manda por encima de todo. Es aquí donde se nota la diferencia entre comprar fruta y comprar la fruta de quien la ha cultivado; entre un queso cualquiera y el que te recomienda el mismo pastor que lo ha hecho.
Es también la parte de la ruta donde vale la pena desviarse por caminos secundarios o algún tramo de tierra para llegar a las masías más escondidas, esas que no salen en ningún mapa turístico.
Para esos tramos sin asfaltar, la Honda Africa Twin es la aliada natural: adventure de verdad, pensada justamente para dejar la carretera principal cuando hace falta.

Cerdanya y el Pirineo: el mercado que huele a montaña
Subir hasta Puigcerdà cambia el registro por completo. Su mercado semanal, cada domingo de 8 a 14h en el Passeig 10 d’Abril, lleva décadas siendo una de las citas más vivas del Pirineo catalán: productores locales junto a otros llegados del lado francés, quesos de alta montaña, patatas de la zona y ese ambiente fronterizo que no se encuentra en ningún mercado del llano. En verano el paseo se llena desde primera hora, así que conviene llegar temprano y, como en la mayoría de mercados de la comarca, llevar algo de efectivo.
Es también el punto de la ruta donde el premio ya no es solo el producto, sino el aire: subir desde el calor de Barcelona hasta los 1.200 metros de la Cerdanya es, en pleno agosto, una razón suficiente por sí sola.
Para las curvas y la altitud de la subida al Pirineo, la Aprilia Tuareg 660 rinde especialmente bien.

Cómo montar tu propia ruta de mercados
No hace falta hacerlo todo en un solo viaje. Un fin de semana largo da para combinar, por ejemplo, un mercado de costa el sábado y subir a Puigcerdà el domingo; o dedicar un día entero a moverte despacio por el interior del Empordà, de mercado en mercado, sin más plan que el que va marcando el hambre.
Lo único que hace falta es la moto adecuada para cada tramo — y ahí es donde entramos nosotros.
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